




Fechada en Atenas el día de marzo el Consejo Mundial por la Paz ha dado a conocer una breve nota en la que condena la violencia en Libia y advierte sobre la posibilidad de una intervención militar. Transcribimos la traducción del texto al español.
“El Consejo Mundial por la Paz expresa su profunda indignación por los recientes acontecimientos ocurridos en Libia. Condena el asesinato de cientos de civiles inocentes que protestaban a manos de las fuerzas armadas del gobierno libio y expresa un categórico rechazo a toda intervención militar por parte de los EE.UU., la OTAN, la UE, bajo cualquier pretexto.
“Subrayamos el derecho del pueblo libio a expresar su enojo, su agonía y sus demandas por cambios en los campos sociales, económicos y por su derecho soberano para determinar a la política de desarrollo de su propio país.
“Los imperialistas al servicio de las grandes compañías multinacionales y del capital internacional están buscando la oportunidad del descontento para tener un mayor y amplio control sobre el petróleo, el gas y otros recursos naturales de Libia, expandiendo así su esfera de influencia.
“Denunciamos la presencia militar de barcos de guerra de varios países miembros de la OTAN en las aguas internacionales cercanas a Libia, lo que sirve de preámbulo para un posible ataque, a la vez que demandamos su salida inmediata del área.
“Independientemente de cualquier opinión que tengamos sobre la actuación del régimen libio y sus actuaciones y prioridades en su política exterior, particularmente en los últimos años, es el derecho inalienable del pueblo libio determinar y aplicar las decisiones sobre los cambios que considere necesarios sin ninguna presencia militar extranjera o política de imposición.
“El Consejo Mundial por la Paz expresa de corazón su total apoyo solidario con el pueblo libio a la vez que demanda el cese del derramamiento de sangre.
“Expresamos nuestro desacuerdo con las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas las que solamente afectarán al pueblo libio y reiteramos que ninguna agresión militar extranjera será aceptada bajo ninguna condición
Secretariado del Consejo Mundial por la Paz. Atenas, 3 de marzo de 2011
En esta nota omitimos toda referencia a Muammar Al -Gadhafi porque no es pertinente en un análisis de tensiones e intereses económicos donde la violencia – la repudiamos en cualquiera de sus formas- es apenas una metodología para conseguir un fin.
Comenzamos señalando que, en los últimos diez días, decenas de miles de trabajadores extranjeros han sido repatriados de Libia por sus propios gobiernos, en prevención de lo que pueda suceder. Son empleados de multinacionales como BP, Royal Dutch Shell, Total, BASF, Statoil, Repsol y ENI y unos 30 mil trabajadores chinos de la industria petrolera y de la construcción. Son la imagen viviente de la globalización de las multinacionales que han venido operando en Libia a pesar del gobierno del hoy cuestionado Gadhafi.
El petróleo y el gas de Libia son de alta calidad y las reservas garantizan su provisión durante varios años. La explotación de los hidrocarburos por empresas principalmente europeas proporcionan al país una “balanza comercial positiva de 27.000 millones de dólares al año y un ingreso per cápita medianamente elevado de 14.600 dólares, seis veces mayor que el de Egipto” (ver Almanaque Mundial 2011). La población es de sólo 6,1 millones de habitantes contra casi 85 millones de Egipto. Por lo tanto es mayor que la de ese y otros países norteafricanos lo que queda probado por el hecho de que trabajan en Libia un millón y medio de inmigrantes provenientes sobre todo del norte de África. Consecuencia: el descontento de las masas no parece haber sido el factor desencadenante de los enfrentamientos, como sí ocurrió en Túnez o Egipto.
Tampoco ha tenido el caracter de revuelta popular sino que hubo y hay enfrentamientos entre grupos armados. Desde el comienzo del conflicto hubo participación de tropas militares entrenadas y fuertemente armadas lo que dio lugar a la especulación de “una verdadera guerra civil, debida a una división del grupo gobernante”, como afirman algunos analistas.

La reacción de las potencias internacionales se ha correspondido -más que con razones humanitarias- con sus intereses en torno al petróleo. Pekín, que tiene un comercio con Libia en pleno desarrollo, ha pedido “un rápido retorno a la estabilidad y la normalidad”. Moscú se encuentra en una situación semejante”.
Washington, por su parte ha mostrado los dientes a Gadhafi -cosa que no hizo con Mubarak- y anunció que EE.UU. prepara “toda la gama de opciones que tenemos a nuestra disposición para responder a esta crisis, incluidas acciones que ponemos emprender solos y otras que podemos coordinar con nuestros aliados a través de instituciones multilaterales’”. O sea: puede ser intervención militar en solitario o con los aliados de la OTAN.
Esta actitud parece dar la razón a quienes consideran que Libia estaba en los planes militares de EE.UU. como lo estuvo Irak en su momento. La estructura económica y el esquema de relaciones internacionales podrían variar en beneficio de las multinacionales norteamericanas, actualmente ausentes en Libia. Esto le permitiría abrir y cerrar el grifo de los hidrocarburos a su voluntad tanto en dirección a Europa como hacia China, su actual competencia.
Toda África está nuevamente en la mira del colonialismo. La división de Sudán, como fenómeno reciente y sólo por dar un ejemplo, marca el desplazamiento del interés militar y económico de los Estados Unidos hacia países menos díscolos que los latinoamericanos. Significa también un avance para frenar la acreciente presencia China, propietaria de vastas extensiones de tierras y constructora de industrias e infraestructuras a cambio de petróleo.
Un dato que apuntan expertos militares es que “la OTAN también entra ahora en el juego, ya que está a punto de concluir un tratado de cooperación militar con la Unión Africana que incluye a 53 países. La central de la cooperación de la Unión Africana con la OTAN ya se está construyendo en Addis Abeba: una estructura moderna, financiada con 27 millones de euros de Alemania, bautizada: “Construyendo paz y seguridad.”

“Anoche la situación en esa ciudad era de máxima tensión con cadáveres tirados en las calles y continuos disparos que se oyen en varios barrios de la ciudad, entre ellos de proyectiles de artillería pesada, según constató EFE”.
Según relata el periodista del diario italiano, Bargawi Badri, un ginecólogo libio residente en Tripoli con familia en Italia, recibió ese día una llamada de sus parientes alarmados que estaban escuchando en las noticias que se había producido un bombardeo en el barrio de Fascilum, de Tripoli. Badri, extrañado, les negó esos hechos y les dijo que se encontraba tranquilamente tomando una copa en un café de la zona.
Otra “primicia” de las agencias y los medios occidentales fueron las fosas comunes, cuyas fotos han dado la vuelta al mundo en la portada de (casi) todos los periódicos. Mateuzzi se acercó a Tadjoura, suburbio de Trípoli donde supuestamente se encontraba dicha fosa común. La sorpresa fue que no encontró nada. En realidad había un cementerio tradicional donde se realizaba el trabajo habitual y disponía de lápidas normales.
La tercera gran primicia apareció también en las páginas de muchos periódicos: ”Los rebeldes han conquistado el aeropuerto militar de mitigar”. El periodista italiano viajó hasta la zona. El aeropuerto estaba tranquilo y vigilado por guardias. No había rastro de los rebeldes.
Otras mentiras sobre la situación en Libia: Hace una semana, el Ministro de Exteriores británico, William Hague, declaró ante la prensa en Bruselas que Gaddafi se encontraba exiliado en Venezuela. Estas declaraciones fueron publicadas, sin contrastar y confirmar su veracidad, en multitud de medios de comunicación de todo el mundo. Tanto el canciller venezolano Nicolás Maduro como el propio Gaddafi, a través de tv desde la capital, Tripoli, desmintieron ese rumor.
Hague dijo haber recibido esta información de “contactos que están en el terreno”. El Gobierno venezolano tachó de irresponsables los comentarios del Ministro, que todavía no ha pedido disculpa alguna por los hechos.
Por su parte, la agencia española de notícias EFE, vertió una información que decía que ”en Trípoli aumentan los rumores de que Gaddafi y todos sus hijos han huido del país, e incluso otros sobre la muerte de uno de los principales consejeros y mano derecha del líder libio”. Esta información resultó ser falsa también.
Los medios de comunicación Al Arabiya y MBC fueron más allá y dieron por muerto a Gaddafi. Pasadas unas horas el propio líder libio apareció en televisión, en la Plaza Verde de Trípoli, en la capital, hablándole a sus seguidores, hecho que desmintió dicha hipótesis.
Maurizio Matteuzzi pudo comprobar sobre el terreno que no existían las fosas comunes en Tadjoura, que no era cierto que el distrito de Fascilum y otros distritos de la capital hubieran sido bombardeados. Tampoco era cierto que el aeropuerto de Mitiga hubiera sido tomado por los rebeldes. Ni que Gaddafi se había exiliado en Venezuela o que había muerto.
Legitimar una intervención extranjera: Ante tantas mentiras el periodista denunció la existencia de una campaña de desinformación que tiene como objetivo impactar en la opinión pública internacional para legitimar una posible intervención militar de la OTAN.
Este mismo lunes, Estados Unidos posicionó sus barcos y portaaviones en el Mar Mediterráneo en torno a Libia. El portavoz del Pentágono, David Lapan, reconoció que “actuarían si es necesario”.









Kurt Heil - 18/02/11
Esta mañana al despertarme, se abrió un canal en mi interior. Comencé a tener una visión de mi vida, rebotando entre situaciones, que me conducían en nuevas direcciones, por nuevos caminos en mi vida.
Entonces necesité levantarme, seguir, ponerme en movimiento, y en un instante me di cuenta de que había cerrado una puerta a una importante y suave visión de mi vida.
Así que dejé el desayuno y volví a acostarme para encontrar esa puerta, pero había desaparecido y yo estaba de vuelta en lo de siempre.
Reflexionando sobre lo que pude recordar de esa experiencia pequeña pero profunda, empecé a ver un patrón en la forma en que me trato a mi mismo y a los demás. Se me ocurrió que explicar a otros cosas sobre crecimiento interno es el mismo mecanismo de interponerse en el camino.
La amabilidad y el cuidado que necesito tener conmigo para no arrasar mi mundo interno, es el mismo cuidado que necesito tener cuando hablo sobre lo sagrado con otros. Si pienso que conozco la respuesta a sus dificultades actuales, estoy dejando de escucharlos, y en cambio estoy esperando la oportunidad para interrumpir e intercalar mi propia "sabiduría".
Mi "yo" quiere probar que sabe, para que se me reconozca inteligente. Pero de esta manera puedo estar bloqueando sus oportunidades de llegar a descubrirlo por sí mismos. La reafirmación que busco ayudando a esta otra persona, le impide encontrar su propio camino.
Si tenemos algo para dar del Mensaje de Silo, es esto: que el fracaso puede abrir una puerta a una manera diferente de vivir en el mundo, y cada uno de nosotros necesita encontrar esa forma propia, sin la imposición o manipulación de alguien que se la sabe. Si realmente somos expertos en esta empresa del trabajo interno, entonces tendremos claro cuan delicado es este proceso interno, y cuan poderosas son las fuerzas del mundo que nos rodean, que nos empujan y tironean en distintas direcciones.
Volvemos al principio de tratar al otro como queremos ser tratados, y queremos encontrar el hilo de la reconciliación en nuestro interior. Queremos la unidad que proviene del cambio constante, de reforzar aquello que siempre ha estado buscando esa unidad en nuestro interior. Así que deseo también reforzar esa búsqueda en otros, y no interponerme en su camino tratando de probarles que sé lo que ellos están buscando. Porque no lo sé.
Lo que sí sé es que El Mensaje de Silo es un vehículo muy útil y abierto para encontrar la forma de soslayar al ampuloso y grandilocuente "yo".

http://www.pressenza.comMundo sin Guerras y sin Violencia observa los dramáticos sucesos de los últimos días en Libia con profunda preocupación. Está claro que la victoria de las protestas populares no-violentas en Túnez y Egipto no ha servido de lección a Gaddafi que responde a las manifestaciones con mercenarios, lanzando cohetes y arrojando a los manifestantes desde helicópteros, ¡atribuyendo los desbordes a “matones, presos, extranjeros e islamistas”!
Ante esta trágica situación, expresamos nuestra fuerte repulsa a:
Reiteramos:
Rogamos que cese el derramamiento de sangre y que Libia comience una nueva época acorde con las más profundas aspiraciones de los pueblos.







La película contará la historia de un monje jesuita del siglo XVII enviado a Japón para hacerse cargo de una iglesia e investigar unos reportes que acusan a su mentor de haber cometido apostasía, siendo ambos perseguidos luego en el país oriental. El guión, escrito por Jay Cocks -La Edad de la Inocencia (The Age of Innocence, 1993), Pandillas de Nueva York (Gangs of New York, 2002), entre otras-, adapta el libro homónimo del japonés Shusaku Endo. En cuanto al reparto, desde hace un tiempo se viene hablando de que Daniel Day-Lewis, Benicio Del Toro y Gael García Bernal protagonizarían la película, pero al día de hoy todavía no han sido confirmados.
Por último, la confirmación de este proyecto anuncia otra confirmación: que THE IRISHMAN, la anunciada película que reuniría a Scorsese con Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, si no se cayó, al menos tendrá que esperar un tiempo más para ver la luz. Qué le vamos a hacer...

Entrevista a Noam ChosmkyLo que ha venido pasando, incluyendo la salida de Mubarak, es espectacular y no puedo recordar nada parecido. Se le compara a estos eventos con lo que sucedió en 1989 en Europa del Este, pero no hay comparación. Por una razón. Allá hubo un Gorbachov que manejo la situación para que el sistema se mantuviera en pie. Y los poderes de Occidente lo ayudaron y apoyaron. En el caso de Europa del Este también las potencias occidentales apoyaron a los manifestantes, en el norte de África ningún poder de Occidente ha apoyado las protestas. Así que la única comparación posible es con Rumania, donde Ceaucescu, el más horrible de los dictadores, quien gozaba del cariño y protección de Estados Unidos y Gran Bretaña, que lo apoyaron casi hasta el final.
Lo que ha sucedido en Túnez, Jordania, Yemen y Egipto, muestra un nivel de valentía y determinación al que es difícil encontrarle situaciones análogas. En Túnez el sistema estaba relativamente bajo control de Francia, con espías franceses infiltrados por doquier. Egipto, en cambio, ha estado bajo control de Estados Unidos. De modo que su situación afecta directamente los intereses de Washington. Esto no es nada nuevo, por supuesto.
En los cincuenta, el presidente Eisenhower sostuvo reuniones secretas con su equipo para discutir lo que el llamó “la campaña de odio contra Estados Unidos”. El Consejo Nacional de Seguridad envió un memorándum secreto revisando la situación y en el que decía algo así: hay la percepción en el mundo árabe de que Estados Unidos apoya dictadores rudos y brutales y bloquea la democracia y el desarrollo. Eso lo hacemos porque queremos mantener el control de los recursos energéticos. El memo decía que la percepción era más o menos adecuada porque eso precisamente es lo que nosotros -es decir el gobierno de Estados Unidos- deberíamos estar haciendo.
El principio de esta lógica es que en tanto la población permanezca pasiva, intimidada y distraída, podemos hacer los que nos dé la gana. Y esa lógica prevalece justo hasta este momento. Así que por ejemplo, pensemos en la filtraciones de Wikileaks en las cuales el gobierno árabe aparece apoyando a Estados Unidos en relación con Irán. Bueno, investigando la prensa no pude encontrar -y creo que nadie más podrá hacerlo- una sola información de lo que piensa la opinión pública árabe.
Hay encuestas de opinión, hechas por prestigiosas compañías estadounidenses, como la que publicó hace muy poco The Brookings Institution en la que se muestra otra vez que el sentimiento de odio hacia Estados Unidos es extraordinario. Cerca de 10 por ciento de la población ve a Irán como una amenaza, pero entre 80 y 90 por ciento piensa que las mayores amenazas son Israel y Estados Unidos. Incluso, la mayoría de la población piensa que estarían mejor si Irán tuviera armas atómicas, pero eso no se reporta. Y la razón es un pronunciado y profundo desprecio de Estados Unidos e Israel por la democracia en el mundo árabe. En tanto la población esté bajo control y tengamos a un dictador de nuestro lado, hacemos lo que queremos. Eso es realmente sorprendente.
Por eso, la situación actual de Egipto y el mundo árabe, representa un problema. Lo que tradicionalmente ha sucedido en el punto en el que estaban las cosas antes de la salida de Mubarak es una estrategia rutinaria que ha pasado una y otra vez: Marcos en Filipinas, Duvalier en Haiti, Suharto en Indonesia. Es decir, llega un momento en el que ya no puedes apoyar a tu dictador favorito y entonces tienes que hacerlo a un lado, llamar a una transición “ordenada”, expresar tu amor por la democracia y tratar de restaurar el viejo status quo lo más rápido posible. Eso es lo que ha venido pasando en Egipto, aunque no sabemos si está funcionando o no.
Los poderes que vigilan ese proceso no quieren democracia real. Estados Unidos y Europa están aterrados con la democracia, porque la democracia puede llevar a la independencia. Se habla de islamismo radical, pero eso no tiene ningún sentido. Estados Unidos y Gran Bretaña, por ejemplo, han apoyado tradicionalmente al extremismo islámico en detrimento del nacionalismo secular. Arabia Saudita el estado islámico más extremo y fundamentalista, es su más cercano aliado, además también de ser el centro ideológico del terrorismo islámico. Sin embargo, es nuestro más estrecho aliado porque Obama les está vendiendo armas por 60 mil millones de dólares.
En Pakistán, que es la otra gran fuente de terrorismo islámico, Estados Unidos se ha comprometido por años con la islamización del país. La presidencia Ronald Reagan, a quien todos celebran ahora, coincidió con la dictadura de Mohamed Zia-ul-Haq -la peor en una serie de atroces regímenes- que estaba desarrollando armas nucleares. El gobierno se hizo el desentendido para seguir dándole apoyo a la islamización radical que establecía las madrazas, con fondos saudíes, donde no enseñaba nada pero se hacía que los estudiantes aprendieran de memoria el Corán y la yihad. Eso ha permitido que hace poco jóvenes abogados aplaudan y celebren a los asesinos de Salman Taseer, gobernador de la provincia de Punjab.
Esos son los mismos abogados -islamistas radicales- que se formaron en las madrazas de Reagan-Zia-ul-Haq. Las relaciones entre Israel y Estados Unidos, que se consolidaron en 1967, obedecen a un patrón semejante. ¿Qué pasaba ese año? Un conflicto esencial entre el islamismo radical, representado por Arabia Saudita, y el nacionalismo secular, bajo Gammal Abdel Nasser. Estados Unidos apoyó otra vez al islamismo radical destruyendo el nacionalismo radical. Eso contribuyo a establecer las relaciones actuales de Israel en la región. Así que el islamismo radical no es el problema. El problema de fondo se llama independencia. Por ejemplo, en América Latina, Estados Unidos libró una amarga guerra contra la iglesia católica. Otra vez el problema de fondo era el control. Por eso, yendo otra vez al mundo árabe, Estados Unidos y Europa están preocupados con la democracia. La única elección realmente libre fue la de Palestina, transparente y supervisada por todos los ángulos.
Como el resultado no favorecía los intereses tradicionales, Estados Unidos, con apoyo europeo, inmediatamente se volvió a castigar a los palestinos. Amamos la democracia, pero solo cuando está del lado que queremos. Es demasiado obvio. En Egipto y el resto del noráfrica, eso puede pasar, así que están tratando de bloquearla mediante maniobras para restablecer el statu quo. A eso llaman una transición ordenada. Y no es solo una cuestión de votos, sino de toda una estructura socio-económica.
Egipto ha atravesado un periodo neo-liberal con las consecuencias acostumbradas: empobrecimiento de la población con el crecimiento de sectores privilegiados de extrema abundancia, incluyendo la clase política, los altos grados del ejército y los sectores financieros y corporativos. Eso lo ves también en América Latina, porque ese es el modelo neoliberal. Aunque la población no esté sufriendo la pobreza de África Central o el interior de la India, su situación es muy mala. Pero los garantes del statu quo deben asegurarse de que ese orden se mantenga.
La táctica de estos días había sido hacer que la población se cansara y desistiera. La mayoría de los manifestantes son gente pobre que vive del día a día y necesita llevar comida a sus mesas. Pues se buscaba cansarlos, pues en algún momento el hambre y la necesidad los llevaría de vuelta adonde estaban, a su horrible normalidad. Sin embargo, ahora no está nada claro esta vez que esos poderes puedan mantener el control de la población. La estrategia que puede funcionar ahora es que el ejército egipcio trate de restablecer el orden con un apoyo mayoritario de la gente.
Que los manifestantes logren sus objetivos. Esto es que, después de unas elecciones fraudulentas con un congreso fraudulento -lo que en buena medida fue lo que encendió la protesta-, puedan llamar a elecciones libres y limpias, y que esas elecciones puedan reconducir a la sociedad egipcia en un camino de bienestar. Pero es un largo camino, como sabes.

Los que no somos escuchados seguimos trabajando...
Estamos al final de un obscuro período histórico y ya nada será igual que antes. Poco a poco comenzará a clarear el alba de un nuevo día; las culturas empezarán a entenderse; los pueblos experimentarán un ansia creciente de progreso para todos entendiendo que el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie. Si, habrá paz y por necesidad se comprenderá que se comienza a perfilar una nación humana universal.
Entre tanto, los que no somos escuchados trabajaremos a partir de hoy en todas partes del mundo para presionar a los que deciden, para difundir los ideales de paz en base a la metodología de la no- violencia, para preparar el camino de los nuevos tiempos.
Fragmento de: Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual de "El Mensaje de Silo"
