viernes, 10 de diciembre de 2010

Sobre el proceso individual en la disciplina y lo conjunto


Por Roberto Mastrangelo

En esta etapa tan particular de nuestro proceso como individuos y como conjunto; quisiera compartir con quienes quieran algunas pobres reflexiones, que por supuesto no pretenden ser una generalización sino un particular –y miope- punto de vista.

Junto con los –en su mayoría nuevos- amigos de la 4º camada me dispongo a ingresar el sábado próximo en el retiro de la 3º cuaterna. En mi caso estoy muy lejos de estar en ese estadio y me dispongo recién a abordar el 1º paso de la disciplina material.

Me encuentro en una etapa que si bien no está enunciada en los pasos, creo que es parte del proceso; y es la de la preparación de los “materiales” para “la obra”. Tangibles e intangibles.

Salvando las distancias, hay un ejemplo de mi vida cotidiana que ilustra esto: actualmente estoy trabajando de pintor y albañil. Cuando uno se apresta a comenzar el trabajo en una casa a refaccionar (aun no construí), observa generalmente las tareas más gruesas a realizar. Seguidamente, uno intenta ponerse “en situación”; es decir, se imagina a sí mismo realizando la tarea y en base a eso estima el tiempo y los materiales necesarios para realizarla.

Esta tarea previa se realiza sin trabajar la materia y no tiene ningún correlato externo. Sin embargo es fundamental, porque es la que configura la imagen futura que direcciona las acciones. Luego uno –en función de esa imagen- tiene que ir al corralón, a la ferretería o pinturería, conseguir las herramientas, etc.

Luego, se inicia la tarea con las herramientas y los materiales… Es corta mi experiencia en estas lides (por eso puse que “estoy trabajando de pintor y albañil” y no “soy pintor y albañil”), pero por ahora sin excepción he comenzado por “limpiar” las superficies a trabajar. Las paredes se lijan, se rasquetean o pican para quitarle el revoque flojo; otro tanto se hace con las aberturas, etc. De lo bien o mal que se haga este paso del proceso; dependerá la calidad del trabajo final. De eso dependerá también que tan dificultosa sea la tarea futura y otras muchas cosas que no viene al caso mencionar.

Como todo proceso tiene sus etapas y su orden; que no es lineal y que no están aislados entre si. Como todo proceso tiene su tiempo; que a veces coincide con el propio y a veces no. Uno puede acelerar o retardar procesos (el fraguado por ejemplo), pero siempre dentro de ciertos rangos de tolerancia de los materiales, so pena de producir lo contrario… En fin; son muchas las analogías que uno puede hacer con esto y muchas otras cosas; particularmente en la disciplina que (no en vano) he escogido. Pero el punto en cuestión es que he transformado al mundo en taller y eso ha obrado copresentemente, dándome respuestas súbitas; aparecidas casi inexplicablemente o aparentemente fuera de contexto con la acción realizada en determinado momento. Verdaderos raptos de inspiración que –a mi escala- iluminan espacios oscuros.

Detallarlos, sería anecdótico e inútil. Pero si me parece de interés la estructura del mecanismo.

Esto es todo lo que puedo compartir en un intercambio.

Ahí me espera al mercurio y el azufre; prestos a ser purificados y mixtionados. Entre tanto, ensayo con la cal, el cemento, la arena, el agua…

Todas estas reflexiones son –aparentemente- referidas a mi proceso como individuo. Espero sepan disculpar el exceso de decir que observo que el Siloísmo está en una etapa de proceso similar a la que intento describir aquí; donde nos encuentra a todos operando sobre nosotros mismos con la mirada puesta hacia afuera; configurando una imagen movilizadora desde un sitio inspirado para así llevarlo a otros.

El cambio de etapa que representa el ser “discípulo” a “maestro” es nada menos que un cambio de dirección; es pasar de recibir a dar. Claro que esto no es secuencial; sino simultáneo y que las etapas se entremezclan en su final e inicio, pero esta definición casi escolar me ayuda a comprender el proceso.

Por otra parte, quiero compartir con todos –los que quieran- la alegría de esta etapa y hacerle llegar a todos y cada uno un apretado abrazo.

Y espero no haber aportado a la confusión.

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