lunes, 26 de julio de 2010

THE ROAD


Hace poco más de un año tuve la oportunidad de leer la novela "La carretera", de Cormac McCarthy. Bastante bien; no está entre mis libros preferidos pero es interesante, intenso, con una atmósfera árida y por momentos asfixiante. Ese clima pesimista y oscuro que McCarthy ya nos había presentado en su novela "Sin lugar para los débiles", adaptada al cine por los Hermanos Cohen.
En "La carretera", McCarthy nos presenta la historia de un padre y su hijo en un mundo apocalíptico, post-nuclear, donde la mayor parte de la población ha muerto, no quedan animales y están desapariendo los vegetales. Padre e hijo avanzan por una desolada carretera en dirección al sur, intentando esquivar el contacto con otros humanos (los pocos que quedan, se han convertido en caníbales). Parece el argumento de una película de terror, pero no, "La carretera" intenta ir más lejos y transformarse en un alegato sobre la supervivencia del ser humano.
Hace poco se estrenó la versión cinematográfica de esta novela, dirigida por John Hillcoat y un elenco formado por Viggo Mortensen, Charlize Theron y Robert Duvall.
Imagino que muchos personas se habrán sentido frustradas con este film. El trailer prometía un film de acción, pero acá no hay mucha acción de que digamos. Tenemos al padre y al hijo deambulando por la carretera, la mayor parte del tiempo, y ese devenir silencioso, con diálogos monosilábicos, constituyen la principal puesta en escena de la película. Lo más interesante de esta relación filial es el contraste entre la desconfianza y pesimismo del padre, que llega en ocasiones a límites peligrosamente paranoicos, y la inocencia y la esperanza del hijo, que le sirve de perfecto contrapunto.
A muchos les parecerá poética y arriesgada, a otros les parecerá lenta y aburrida. A mí, en lo personal, me interesó bastante (aunque hubo escenas que me aburrieron un poco, es verdad).
Una película densa, sobre un mundo que está muriendo.
Desde hace tiempo, el cine nos está preparando para acostumbrarnos a la idea de un futuro oscuro y deshabitado. Obviamente, los films apocalípticos no son ninguna novedad (muchos de nosotros hemos crecido mirando las películas de Mad Max); la diferencia es que ahora estamos acostumbrados a ver imágenes de los noticieros con grandes terremotos, maremotos, desastres naturales y, en ese contexto, un film tan pesimista y aparentemente premonitorio como "La carretera" te deja bastante angustiando.
Bastante angustiado.

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