domingo, 7 de junio de 2009

HOUELLEBECQ II


Bruno se dio cuenta que el universo pequeñoburgués, el universo de los empleados y los ejecutivos de nivel medio, era más tolerante, acogedor y abierto que el universo de los jóvenes marginales, cuyos representantes eran, en aquella época, los hippies.
"Si me disfrazo de ejecutivo respetable, me aceptan", solía decir Bruno. "Basta con que me compre un traje, una corbata y una camisa, 800 francos por todo en las rebajas de C&A; prácticamente, basta con que aprenda a hacerme el
nudo de la corbata. Cierto que el coche es un problema; en el fondo, es la única dificultad del ejecutivo medio; pero se puede hacer, uno pide un crédito, trabaja unos años y lo consigue. Sin embargo, disfrazarme de marginal no me serviría de nada. No soy ni lo bastante joven, ni lo bastante guapo ni lo bastante cool. Se me cae el pelo, tengo tendencia a engordar, y cuanto más envejezco más sensible y angustiado me vuelvo, y más me hacen sufrir los gestos de rechazo y desprecio. En una palabra, no soy lo bastante natural, es decir, lo bastante "animal", y eso es una tara irremediable.
Houellebecq

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