martes, 12 de octubre de 2010

CONTRARREVOLUCIÓN


El Documento Santa Fe I fue publicado en mayo de 1980 con el objetivo de establecer nuevas bases de la política exterior norteamericana en América Latina. Sus autores formaron el grupo de la llamada Nueva Derecha que apoyó la candidatura de Ronald Reagan. Estos intelectuales fueron los mismos que administraron la política exterior de Reagan y de Bush padre.
En algunos extractos del Documento Santa Fe I, podemos leer:
"La proyección del poder global de Estados Unidos descansa en un Caribe cooperativo y una América del Sur que brinda su apoyo. La exclusión de los poderes marítimos del Viejo Mundo de Cuba, el Caribe y América Latina ha ayudado a Estados Unidos a generar un poder excelente para desarrollar actividades de balance en los continentes africano, europeo y asiático.
"(...) América es la mitad del globo, nuestra mitad, la mitad americana. Nuestro futuro geoestratético, económico, social y político debe estar asegurado por un sistema hemisférico de seguridad.
"Los alimentos son un arma en un mundo en guerra. Cuatro de los siete productores agrícolas con excedentes del mundo se encuentran en el hemisferio occidental: Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina. Junto con los productores del Pacífico (Nueva Zelanda y Australia), el continente americano puede ejercer una presión poderosa sobre Estados potencialmente hostiles, teniendo como rehenes a sus importaciones de alimentos, y así modificar el balance entre el Nuevo y el Viejo Mundo".


"(...) El Comité de Santa Fe quiere subrayar que Estados Unidos no desea perseguir una política de intervención en los asuntos internos y exteriores de cualquier nación latinoamericana, a menos que los Estados iberoamericanos sigan políticas que ayuden e instiguen la intrusión imperialista de poderes extracontinentales. Una política de Estados Unidos hacia América Latina que tenga esas características, tiene el potencial para un sustancial apoyo latinoamericano, especialmente entre los regímenes independientes que aún quedan.
"(...) Utilizando el entrenamiento militar de nuestro país, Estados Unidos puede proporcionar no solamente un liderazgo profesional de primera clase, sino también un modelo moderado para el resto del personal militar del continente americano y sus familias. Viviendo en Estados Unidos y observando nuestro proceso político en acción, los líderes militares de este Hemisferio pueden volver a sentir el respeto y la admiración que tenían antes por Estados Unidos. Las ventajas militares a estratégicas que se ganarán gracias al entrenamiento, al equip0 y a la logística común son obvias.

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