miércoles, 22 de junio de 2011

Asistencia o Asistencialismo


Del libro “Asistencia y asistencialismo. Pobres controlados o erradicación de la pobreza” del sociólogo Norberto Alayón.

“los caminos de la liberación son los del mismo oprimido que se libera: él no es cosa que se rescata sino sujeto que se debe autoconfigurar responsablemente” (Paulo Freire)


La pobreza es la violación más flagrante de los derechos humanos. La realidad de la pobreza, en si misma, es profundamente violatoria y violenta.

Convivimos a diario con la violencia del desempleo, de los salarios insuficientes, de las familias pauperizadas, de los niños y adolescentes sin escolaridad, etc.

Los más carenciados suelen reclamar menos porque no solo están desposeídos de trabajo y salario digno, de educación, sino también de los recursos para ejercer eficientemente sus derechos, lo cual termina reproduciendo y fortificando la situación de subordinación.

Estas dificultades para defender lo que les corresponde los conducen a la falta de reacción, a cierta pasividad, a la RESIGNACION.

Cualquiera puede comprobar hoy que los derechos para toda la población a la salud, a la educación, a la vivienda, etc. reconocidos en la teoría como inalienables, se hallan virtualmente abolidos. Esto patentiza la falta de justicia social.



Para complementar este párrafo volvemos a citar a Freire, quien afirma que “nadie puede ser auténticamente, prohibiendo que los otros sean. La búsqueda del ser más a través del individualismo conduce al egoísta tener más, una forma de ser menos. No es que no sea fundamental tener para ser. Precisamente porque lo es no puede el tener de algunos convertirse en la obstaculización al tener de los demás.” No podemos percibir que si tener es condición para ser, ésta es una condición necesaria a todos los hombres.

Tradicionalmente ha prevalecido el principio de causación individual que atribuía responsabilidad personal a quienes padecían los problemas sociales.

El trabajo social que dirige su acción a los sectores populares debe fortalecer la práctica asistencial. Diferenciamos práctica ASISTENCIAL de la práctica ASISTENCIALISTA, recordando que es la orientación ideológico-política de la práctica social lo que determina si es asistencialista o no.

Si creemos que la mera implementación de algunas actividades de bienestar social sin apuntar a la erradicación de las causas profundas del atraso es la fórmula y la panacea para solucionar los problemas sociales, estamos inmersos en el cretinismo del asistencialismo.



Si por el contrario, la actividad asistencial es asumida como derecho inalienable de pueblo explotado, interpretada en la perspectiva de la igualdad y la justicia social, y a la par se articula con reivindicaciones mayores, obviamente no podrá hablarse de asistencialismo.

No hay trabajo social posible con los sectores populares sin respuestas concretas a las carencias brutales que padece.

Luego, a partir de una práctica asistencial bien orientada, podemos contribuir a impulsar la promoción y organización en pro de la obtención de conquistas mayores.

El asistencialismo es una de las actividades sociales que han implementado históricamente las clases dominantes para paliar mínimamente la miseria que generan y para perpetuar el sistema de explotación.

La esencia fue siempre la misma: dar algo de alivio para relativizar y frenar el conflicto, para garantizar la preservación de privilegios en manos de unos pocos.

Las necesidades concretas tienen que ser el punto de partida; y a partir de ello entonces se podrá impulsar la organización y el proceso de lucha por su reivindicación.

No puede haber avance si la profundización teórica nos aleja de los problemas concretos de la gente y de las maneras concretas de abordarlos, por temor a caer en lo paliativo o en el asistencialismo. El rechazo juvenil y mecánico del asistencialismo nos llevó a la abstracción de alejarnos de los problemas y necesidades del pueblo. No acudir en ayuda concreta de las carencias de los desposeídos, es más allá de todo eufemismo no trabajar para la gente ni con la gente, lo cual virtualmente es trabajar contra la gente.

La práctica asistencial bien orientada puede contribuir a impulsar la organización y la lucha por otras reivindicaciones. Por ello, es mil veces mejor correr el riesgo de pisar el umbral del asistencialismo, en la intención de elevar el nivel y la organización de las masas, que quedarse entrampado en la teorización acerca del eventual aletargamiento que producirían las políticas sociales. Nuestro objetivo es acompañar activamente a los sectores populares en la resolución de sus necesidades y en la contribución al fortalecimiento de su organización.

No hay comentarios: